CENTRO AILIM - BLOG

Blog de terapia holística y transpersonal

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CONSCIENCIA, EVOLUCIÓN PERSONAL Y FLORES DE BACH

Escrito por centroailim 08-09-2018 en ARTICULOS. Comentarios (0)


“La Naturaleza es grande en las grandes cosas, pero es grandísima en las más pequeñas”

  Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre 

En la década de los años 30, el Dr. Edward Bach nos dejó el gran legado de un nuevo modelo terapéutico íntimamente ligado a la Naturaleza y de extrema sencillez, para que todo el mundo, sin discriminación y con básicas instrucciones, pudiera hacer uso de él para recuperar el estado de bienestar y felicidad que corresponde, por derecho de nacimiento, a todo ser humano y que se ve velado en el contacto social, probablemente ya desde la concepción.

Bach fue descubriendo sus 38 remedios de diferentes maneras: escuchando su dolor interior y asociándolo a lo que percibía en el entorno; padeciendo dolencias físicas o psíquicas y saliendo a la naturaleza a encontrar la planta que lo sanara; conectando con el problema emocional de una persona y yendo al campo a elaborar una esencia; eligiendo una planta que le evoque a un estado de sí mismo; encontrando la capacidad curativa de una esencia por una necesidad urgente de un acontecimiento externo; depositando una flor en sus labios y intuyendo su capacidad terapéutica. Es fácil sentir, así, que Bach fue una persona sensible y excepcional, con una capacidad visionaria más allá de su época.

El uso que Bach dio a sus remedios florales se ciñó a la terapéutica de las dolencias físicas o emocionales de las personas de su época y su entorno. Sin embargo intuyó que las cualidades que él había hallado para sus esencias probablemente se verían desarrolladas en el futuro y, aunque en sus escritos resulta dudoso distinguir si deseaba que su sistema permaneciera impoluto en sus aportaciones o invitaba a que se continuara su labor, con nuevas investigaciones e, incluso, con el descubrimiento de nuevas esencias, lo cierto es que han surgido en todo este tiempo otras necesidades en los seres humanos y, con ellas, personas de mente abierta que han querido indagar en renovadas aportaciones a la terapia floral. Y así ha sido a lo largo de más de 80 años desde la idea original de Bach, en los que el catálogo de remedios florales de nueva generación se ha visto extraordinariamente ampliado con las colaboraciones de numerosos elaboradores y el marco terapéutico de acción de las esencias se ha abierto con múltiples investigaciones y descubrimientos sobre las mismas.

Dentro de las diversas posibilidades que ofrece el sistema floral y quizás más desconocida, se encuentra la utilización de las esencias para el despertar de la consciencia y para el desarrollo personal.  Es  bastante común haber oído hablar en nuestros días –incluso los neófitos de la salud natural- de la utilidad de las flores de Bach para cuidar diversos malestares producidos por tensiones de origen psíquico o emocional. Así las podemos tomar para nuestros miedos, inseguridades, falta de autoestima, estado de shock tras pérdidas, sentimiento de culpa, indecisión, intolerancia, desesperanza… Sin embargo, tal vez pocas veces nos hemos planteado que cada una de las esencias florales describe un estado ideal de equilibrio natural al que podemos aspirar. Las plantas de las que se extraen las esencias conviven en su entorno, muchas veces inhóspito, con total armonía con el medio, incluso aportando su toque personal para que el conjunto natural se equilibre. Con ello nos muestran un modelo perfecto, como todo en la Naturaleza, que imitar para encontrar también nuestra propia perfección como seres humanos. Bach sabía de esto y describió una tipología humana precisa o un estado emocional transitorio para cada uno de sus remedios, en equivalencia a lo que mostraba la planta de la que procedían en su propio entorno natural. Al tiempo que relataba la sintomatología del estado de desequilibrio, también señalaba el estado transformado que se podría alcanzar una vez resueltas las causas que generaban el sufrimiento con la ayuda de las esencias florales.

Si nos ceñimos a esa cualidad esencial que representa cada flor de Bach y la tomamos como modelo arquetípico, podríamos utilizarla, no necesariamente para aliviar un estado emocional particular que a lo mejor no estamos padeciendo de manera extrema o específica o no está activo en este momento de nuestra vida, sino para aspirar a alcanzar el estado natural de equilibrio que representa, en sí mismo, el arquetipo de esa flor. Así, por ejemplo, habitualmente usamos Impatiens si nos encontramos en un estado de irritabilidad o impaciencia; pero también podríamos tomarla para aspirar a un estado superior de paciencia o empatía. Igualmente nos servimos de Pine si nos atormenta el peso de la culpa; aunque en su uso para el desarrollo personal se podría utilizar para recuperar el estado de inocencia que corresponde al espíritu humano en su estado puro. Y qué decir de Holly, esencia con la que tratamos de equilibrar la ira, los celos, la envidia y, en general, el desamor; pero que en su estado arquetípico representaría el amor universal. Y, así, con todas las esencias.

Con ello, las flores de Bach y las de siguientes generaciones,  representarían un modelo, una fuente de inspiración para evolucionar de manera consciente y alcanzar un estado de equilibrio con el Universo.

Esta acepción del uso de las esencias tal vez sea más útil en estado meditativo, cuando estamos más en contacto con nuestro ser interior, ese guía interno espiritual que puede ofrecernos las claves más favorables para el desarrollo consciente con el estímulo de las flores.

También se puede ir observando como una esencia nos lleva a otra, de manera individual y, así, tomarlas en determinada secuencia que va marcando esa evolución personal en un ciclo determinado.

De manera natural es muy probable que se vaya despertando la cualidad creativa, como esencia innata y a desarrollar por el espíritu humano, con lo que tal vez nos apetezca crear una música, una pintura o una poesía para cada esencia que vayamos tomando.

A mí me gusta trabajar en mis talleres y consulta, además, con el “almagrama” o música nominal elaborada para cada flor, que potencia el estado meditativo de la persona y establece un contacto más íntimo y esencial con el arquetipo que representa y con una visualización específica para cada remedio. En cada uno pueden despertarse nuevas ideas creativas con las que fomentar e intensificar este proceso.

Y así comienza un apasionante viaje a través de uno mismo con la ayuda del modelo floral que redunda, inevitablemente, en un aumento de la conciencia personal y del conocimiento del universo a través del autoconocimiento.

Tal vez el Dr. Bach no imaginaba las repercusiones futuras de sus descubrimientos o quizás sí. Hoy le debemos un reconocimiento y agradecimiento a sus aportaciones a la medicina natural y la conciencia en que lo que, en un principio, es un sueño, puede convertirse en realidad si crees firmemente en ello, lo proyectas y trabajas para que se materialice.

Así, el modelo arquetípico floral no deja de ser un sueño, una inspiración. El  paso que lo puede transformar en una realidad para ti es que tomes consciencia de lo que te muestra y lo pongas en marcha en tu vida. Te animo a ello.

  Juan José Hervás Martín

  Terapeuta Centro Ailim de Madrid

 Mas información en :  www.ailim.es

CONSCIENCIA PRENATAL Y MUSICOTERAPIA

Escrito por centroailim 08-09-2018 en ARTICULOS. Comentarios (0)

“Cada niño, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido aún la esperanza en los hombres”  Rabindranath Tagore

La vida prenatal, a pesar de los avances de la ciencia y la tecnología actual en su seguimiento, continúa siendo un laberinto cuyos recodos marcan apasionantes misterios a descubrir referentes a las eternas preguntas sobre la existencia y trascendencia humanas y sobre la gestación de la personalidad del futuro ser y si esta etapa marca algún tipo de influencia en dicho proceso.

Hoy por hoy, a la luz de los recientes descubrimientos en materia de psicología prenatal y de las observaciones por las modernas técnicas de exploración intrauterina, como las ecografías en tres y cuatro dimensiones, entre otras, resulta absurdo dudar de la existencia de la conciencia humana, aunque sea en modo incipiente incluso desde el origen de la célula única en el proceso de fecundación.

Cada niño es el reflejo de lo divino, cada nacimiento es una oportunidad que se nos brinda de aprender una lección enorme sobre el amor. Lamentablemente la medicina moderna, en la mayoría de las ocasiones,  se olvida del “alma” en sus acciones sobre el nacimiento de niños. Este es un tema importante si pensamos que la forma en como cuidemos de la gestación y la venida al mundo de los futuros bebés va a determinar cómo serán las personas del futuro y sus relaciones y, por tanto, la forma de ser del mundo. Esto se demuestra en los millares de casos de experiencias regresivas que documentan la presencia de la consciencia prenatal y la absorción por parte del nonato de cualquier acontecimiento, traumático o no, en la madre y su ambiente.

El Dr. Thomas Verny relata en el prefacio de su, fundamental, libro en este tema “La vida secreta del niño antes de nacer”, como la idea de su investigación en el campo de la conciencia prenatal surgió en el invierno de 1975, durante un fin de semana que pasó en la casa de campo de unos amigos. Su anfitriona estaba embarazada de siete meses  y, con frecuencia, la solía encontrar sentada a solas delante de la chimenea, cantándole suavemente una bellísima nana a su hijo no nacido. Después del nacimiento del hijo de esta amiga, Verny pudo comprobar como dicha nana ejercía un efecto mágico en el bebé cuando era cantada por la madre. Al parecer, por mucho que llorara el niño ante cualquier suceso, siempre se serenaba cuando la mujer entonaba dicha canción.

Este hecho y muchos otros obtenidos a partir de sueños, historias y experiencias regresivas que parecen cobrar sentido en virtud de experiencias prenatales y del nacimiento, vienen a mostrar como la música parece jugar un papel primordial en el nacimiento de la consciencia y su desarrollo. Y es que, como decía Shakespeare, “la música es el alimento del amor”.Y el amor es el verdadero creador y sustentador de la vida.

El oído es uno de los primeros sentidos que evolucionan en el desarrollo del bebé intrauterino, pero, incluso desde un momento más temprano está la capacidad de sentir y reaccionar a la vibración, como han demostrado ciertas pruebas ecográficas prenatales en las que se veía cómo se contraían determinados grupos musculares del feto en reacción a un estímulo vibracional.

También hoy en día, la moderna física cuántica –y como ya anticipaba uno de los principios universales del sabio Hermes Trismegisto en el antiguo Egipto- afirma que todo en el universo es vibración a distintos grados, lo que conforma la configuración de las distintas manifestaciones de la materia tal y como las percibimos.

Basten estos hechos para hacernos reflexionar cómo la “Musicoterapia”, disciplina que se basa en el sonido, la música y los instrumentos corporo-sonoro-musicales para establecer una acción terapéutica y abrir canales de comunicación en el ser humano, puede ejercer una influencia decisiva en el desarrollo y estimulación del futuro bebé ya desde la etapa intrauterina, potenciando las cualidades de su yo incipiente y mejorando de manera preventiva sus posteriores relaciones con el mundo exterior.

Pero esta no es ni mucho menos la única acción positiva que la musicoterapia tiene sobre la etapa prenatal del ser humano. En mi experiencia terapéutica de acompañamiento de la concepción, embarazo y parto mediante esta disciplina he podido observar como mejorarán a lo largo del trabajo el estado anímico y físico de la madre, su aceptación del embarazo y la vinculación temprana con el bebé por nacer. La Musicoterapia ofrecerá, además, una mayor integración de este periodo para el padre, habitualmente desplazado del proceso, y la creación de una unión precoz entre él y su hijo ya en el útero. Así mismo, la Musicoterapia mejorará las relaciones de pareja durante esta etapa y  va a  ayudar a recuperar recuerdos prenatales en el adulto y, por tanto, a entender mejor el proceso que está viviendo el nonato.

El atravesamiento de los miedos de la pareja, la implicación temprana del padre con el desarrollo de su bebé y los cuidados y afecto hacia su pareja, establecidos a través del sonido, la música y el cuerpo dieron en todos los casos resultados espectaculares, ya que el embarazo fue mucho menos problemático, se facilitó el trabajo de parto, se limaron asperezas desarrolladas por el desplazamiento natural de la figura del varón durante el embarazo, y se crearon elementos vinculares en el eje padre-madre-bebé, hasta el punto del reconocimiento de la voz paterna –e incluso la mía como terapeuta- y calmando la ansiedad del bebé en el contacto con el padre y no sólo con la madre, cuando sabemos que en los casos en que no se realiza este trabajo, éste hecho sucede con bastante posterioridad al nacimiento, cuando el niño adquiere la capacidad de reconocimiento de las voces de otras figuras familiares además de la de la madre.

Muchos elementos de la Musicoterapia, más allá incluso de la propia profilaxis del embarazo, crean una “conciencia prenatal” para los futuros padres y el bebé, de enorme belleza y sensibilidad, que hacen que este tipo de actividades merezcan la pena por el simple hecho de disfrutar del placer sensorial y psico-emocional que conllevan. Así, podría mencionar la creación de una canción de bienvenida para el bebé, jugar rítmicamente con la panza, estimularla con los sonidos suaves de diapasones, cantar y danzar en grupo, emular el nacimiento por el canal de parto al compás de una bella música en un entorno acuático y muchas otras experiencias de vida compartidas con las parejas embarazadas y sus bebés por nacer.

Desafortunadamente en la sociedad en que vivimos no existen demasiados momentos para el encuentro auténtico entre seres humanos, corazón a corazón, por lo que cada vez nos distanciamos más, no sólo entre distintas personas, sino con nosotros mismos y nuestro sentido de vida. Es por eso que este marco de trabajo a través de algo tan esencial en la vida como lo es el silencio, el sonido y la música, en sus cualidades vibratorias, sensitivas y emocionales, permite ese reencuentro, ese “renacimiento” a la vida.

Creo que aunque pensáramos dentro del encuadre de la psicología convencional y analítica más estricta, que el nacimiento de la conciencia en el ser humano no sucede sino ya avanzada la vida tras el parto, en la época del desarrollo de la deambulación y el lenguaje, aún así merecería la pena encontrarnos con nuestras parejas desde el comienzo de una decisión tan trascendental e importante como lo es traer una nueva vida al mundo, de la que nos responsabilizamos en cuidar hasta que lo pueda hacer por si mismo nuestro hijo y aprovechar esa ocasión que se nos ofrece para conocernos mejor a nosotros mismos, a nuestra compañera-o y a cómo sucede el misterio de la propia vida.

La Musicoterapia es una herramienta muy útil en ese aprendizaje y el embarazo una oportunidad única para fomentarlo. Y si de paso se certifica que  la existencia de esa “conciencia precoz” es una realidad, mejor que mejor, pues habremos contribuido a hacer también mejores personas y un mundo mejor, valga la redundancia. No hay nada que perder, en todo caso un poco de vacío, ansiedad y miedo.

  Juan José Hervás Martín

  Terapeuta y co-director del Centro Naturista Ailim

 Mas información en   www.ailim.es

PRÓXIMAS ACTIVIDADES Y OFERTAS DE TERAPIAS

Escrito por centroailim 26-10-2015 en ACTIVIDADES. Comentarios (0)


CONFERENCIAS  Y OTRAS ACTIVIDADES GRATUITAS SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2018

 

ACTIVIDADES SEPTIEMBRE 2018

Martes 11 septiembre 19:30 h  Introducción al trabajo en grupo de supervisión e investigación en

  terapia floral (charla gratuita)

Miércoles 12 septiembre 19:00 h  Introducción cursos Flores Bach, Terapia Transpersonal, Regresión,

  Rebirthing, Constelaciones (charla gratuita en la que obsequiamos al

  final con una MEDITACIÓN GUIADA CON CUENCOS CUARZO)

Sábado 15 septiembre 9:30 h  Taller Constelaciones Familiares y de la etapa prenatal

  (Coste: participante 10 €  constelar 45 €)

Miércoles 19 septiembre 16:30 h  Curso básico Flores de Bach y Técnica Metamórfica 50 €

Fin de semana 22-23 septiembre  Formación Constelaciones Familiares. Módulo 3

  Familia origen y familia fundacional. Pareja. Hijos. Pérdidas y separaciones.

  (Monográfico, se puede realizar independiente de la formación).

Martes 25 septiembre 18:30 h  Clase gratuita de aceites esenciales y aromaterapia a cargo de Laura Robledo.

AVANCE ACTIVIDADES OCTUBRE

6-7 octubre  Inicio curso Terapia Transpersonal:  “Terapia Regresiva”

17 octubre  Meditación gratuita “el viaje de la vida”

19-21 octubre  Taller residencial “En busca de la felicidad” (nuevo)

  Con dinámicas de Proyecto Sentido, Transgeneracional-Constelaciones,

  Rebirthing, Arquetipos. Trabajos para soltar lastres pasados y despertar

  a la alegría del alma y la guía del corazón para vivir aquí y ahora

  y enfocados al sentido y proyecto de vida personal.

  Plazas limitadas, se recomienda  a los interesados inscribirse pronto.

24 octubre  Curso iniciación terapia sonido: cuencos, diapasones, canto armónico, viaje sonoro.

Y además: inicio de formaciones en Terapia Floral de Bach, Constelaciones Familiares, Rebirthing,

grupo de guión natal y otros.

TERAPIAS OFERTA SEPTIEMBRE-OCTUBRE

Técnica Metamórfica con test flores Bach  1 h 30 €

Reiki  1 h  30 €

Biorresonancia con Quantum Scio  1 h 15 m  30 €

Viaje sonoro con cuencos y otros  1 h  30 €

Cromoterapia+terapia sonido  1 h  30 €

Reflexoterapia  50 minutos  25 €

Biodescodificación 1ª consulta  1 h  35 €

Más información en   www.ailim.es

LA VOZ DEL CORAZÓN, SALTO CUÁNTICO DE LA CONCIENCIA

Escrito por centroailim 26-10-2015 en ARTICULOS. Comentarios (0)

La mente crea el abismo y el corazón lo cruza. El amor es el puente.

Sabiduría Zen

Durante mucho tiempo la naturaleza mental-emocional del ego y los circuitos racionales de la conciencia, han forjado las directrices que han determinado la vida y la evolución del ser humano desde una base, aunque fuera encubierta, de supervivencia en relación a los mecanismos de miedo, placer y poder, trayendo consigo los grandes dificultades a las que, a todos los niveles, nos enfrentamos en este momento. La elección en esta encrucijada requiere un cambio de percepción. Es hora de abrir paso al maestro que reside en el corazón.

Numerosas investigaciones en neurología y diversos campos relacionados han ido revelando que el cerebro no es el responsable de la conciencia, sino más bien el estado de conciencia del individuo es el que establece las diversas partes del cerebro que entrarán en funcionamiento como resultado de dicho estado.

El ser humano primitivo necesitaba una forma de reaccionar rápida y precisa para garantizar su supervivencia y la Naturaleza le proveyó del sistema límbico y, más concretamente, de la amígdala cerebral, en la que fueron depositándose una serie de memorias en base a percepciones sensoriales, reacciones del cuerpo físico y de la conciencia primaria y acciones que se llevaron a cabo para garantizar la supervivencia. Esta información se transmitió de generación en generación, como parte del inconsciente colectivo y la genética biológica, en que se hallan grabados el proceso evolutivo de la humanidad y su linaje como especie.

Si bien estas memorias eran valiosas en su momento, pues el acceso rápido a las mismas garantizaba una reacción eficaz ante un peligro real, el problema surge cuando éste no existe realmente y la reacción se torna desproporcionada o incluso inadecuada, pues la amígdala no se para a analizar con detalle una situación para tener una visión clara, amplia y precisa de la misma, sino que, para responder con urgencia y hacer frente a los riesgos, se limita a ver si existe algún parecido, por ínfimo que sea, a alguna experiencia anterior y ordena una reacción automática idéntica a la que se tuvo entonces y que sirvió para garantizar la supervivencia del individuo.

Con la evolución de la conciencia y la adquisición del neocórtex cerebral, suponíamos haber desarrollado una capacidad de respuesta inteligente y libre albedrío mucho mayor en nuestras reacciones frente a los estímulos externos, puesto que nacía un nuevo circuito de la información hacia el cerebro superior, encargado de filtrar la respuesta a las percepciones sensoriales,  en base a criterios más elevados, adquiridos para poder analizar lo que ocurre con más detalle, claridad e inteligencia, acordes a ese nivel de conciencia superior conseguido por el ser humano en su recorrido de muchos miles de años de evolución. No obstante esta vía si bien nos da una percepción más exacta de la realidad, se torna relativamente lenta en relación a la respuesta límbica.

Mientras sucedía el desarrollo del cerebro superior, la amígdala tampoco detenía su evolución, ampliando su papel y adaptándose a las nuevas situaciones que presentaban ya no sólo riesgos de orden físico, sino también de orden psicológico por el estrés de la vida moderna y el sufrimiento mental-emocional que provoca. Nuestro sistema límbico ha velado por nuestra seguridad también en este nivel, archivando los acontecimientos que nos han hecho sufrir psíquicamente y aprendiendo a responder a ellos de manera analógica, en defensa del ego y su pseudo-identidad. La reacción emocional también se torna aquí, en muchas ocasiones, automática, incongruente y excesiva, basándose en parecidos mínimos a experiencias anteriores. El resultado es el mundo cargado de estrés, angustia, competitividad, enfrentamientos y egoísmo que conocemos. En definitiva, un mundo enraizado en el miedo y la necesidad de protección que es la forma en cómo entiende la vida nuestro cerebro primitivo.

La conciencia está en un punto crítico. Los mecanismos ancestrales ya no son adecuados si queremos evolucionar y deben ser superados. La humanidad ha llegado ahora, en los comienzos del siglo XXI a un punto de bifurcación y, para garantizar su permanencia en el universo y desarrollar un mundo en equilibrio y en paz, necesita acceder a otro modo de percepción de la vida más abierto y acorde a las leyes universales que permita generar felicidad, abundancia y libertad para todos.

Una gran masa crítica se encuentra en un proceso de despertar de la conciencia superior, a la búsqueda del auténtico maestro interior que debe residir en algún lugar, dentro de nosotros y que debiera ser quien condujera nuestra vida en lugar de la personalidad egoica que únicamente basa su dirección en una visión controladora, protectora y miedosa de la vida. ¿Dónde se oculta, pues,  ese maestro, nuestro Ser Superior?

Alrededor de 1970, ciertos descubrimientos en neurobiología abrieron un campo de investigación hasta entonces inexplorado, dándose cuenta de que, cuando el cerebro enviaba órdenes al cuerpo físico a través del sistema nervioso, “el corazón no siempre las obedecía”. El corazón parecía tener su propia respuesta, su propia lógica que se podía contradecir con lo que planteaba el cerebro. Además, comprobaron como el corazón podía enviar al cerebro señales que éste no sólo comprendía sino que obedecía. La profundización en estas investigaciones puso de manifiesto que el corazón tenía un sistema nervioso específico, independiente y bien desarrollado. Se descubrieron en él más de cuarenta mil neuronas y una compleja red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo; incluso se observó el papel específico del corazón en la producción y gestión de determinadas hormonas y, en concreto, la ANF (Atrial Natriuretic Factor) que ejerce gran influencia en muchos sistemas corporales y asegura el equilibrio general u homeostasis, siendo una de sus funciones la de inhibir la producción de la hormona del estrés. Así que todo parecía indicar que el corazón podría desempeñar un papel a nivel de la inteligencia y la percepción de la realidad.

A estos avances sobre la fisiología del corazón podríamos unir las enseñanzas de la sabiduría antigua, que han localizado desde siempre en él,  las cualidades superiores del ser humano –serenidad, gozo, amor incondicional, compasión, fraternidad, bondad, generosidad, percepción correcta e instantánea de la realidad, sabiduría, creatividad, intuición, …- , afirmando que dichas capacidades no responden ni a las cuestiones de supervivencia personal ni al intelecto ordinario, por más inteligente que parezca. Si pensamos, además, que cuando hablamos de nosotros mismos y queremos indicarlo con un gesto llevamos nuestra mano al  pecho y no a la cabeza, podríamos afirmar que, intuitivamente, sentimos que lo que somos de verdad se encuentra en algún lugar de él.

Tal vez ha llegado el momento de abrir paso a la sabiduría y maestría del corazón o de quién reside en él. Si tenemos en cuenta que cuando actuamos desde esa inteligencia vibran dos principios fundamentales del Universo, la resonancia y la coherencia, entenderemos que guiarnos desde el corazón puede generar una vida y un mundo armónico y saludable y nuestra conciencia podrá, sin lugar a dudas, generar el salto cuántico que precisa en este momento difícil, pero mágico y lleno de posibilidades, de la evolución del ser humano.

Hay mucho que hacer: abrir de nuevo un espacio en nuestras vidas para la soledad, el silencio, la contemplación e interiorización, la naturaleza y la belleza, que permitirán,  desde lo consciente, cultivar cada día las cualidades elevadas que residen en el corazón, como la confianza en la vida, la intuición, recobrar la inocencia, desdramatizar y desarrollar el buen humor, crear relaciones más humanas, cooperar y trabajar en grupo solidariamente y aprender a comunicarnos conscientemente. Además, es preciso limpiar nuestro inconsciente de los esquemas erróneos y las reacciones automáticas que se grabaron desde los tres mecanismos primarios (miedo, placer y poder). Ahí tienen su lugar las terapias holísticas que, desde una visión integral de la salud y la vida, abordan también el aspecto trascendente del ser.

Está en juego superar con éxito esta encrucijada. Para ello tenemos que abrir el Corazón y empezar a generar un mundo fascinante. Y, juntos, “podemos”.

Juan José Hervás Martín

Terapeuta Holístico

Centro Naturista Ailim

www.ailim.es